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Nuestra receta de hoy sigue jugando con colores, pero esta vez escapa de los dulces y se presenta como tapita o primer plato. Se trata de una nueva versión de la clásica ensaladilla rusa en la que hemos querido utilizar ingredientes que aporten un sabor especial y a la vez la tinten de colores distintos a los que nos tiene acostumbrados.

ensaladilla-coloreada

Nuestros compañeros de cocina han sido:

  • 4 o 5 (depende de su tamaño) patatas violeta o también conocida como Vitelotte
  • 2 remolachas
  • 1 berenjena
  • 1 cebolla roja
  • Un puñadito de judías verde fina
  • 50 g de taquitos de jamón ibérico

Empezamos preparando el horno a 180ºC.

Continuamos lavando las remolachas y las patatas con un cepillito y debajo de agua fría. Una vez limpias, las ponemos a hervir hasta que podamos atravesarlas suavemente con un palillo. Dependiendo del tamaño de las remolachas, éstas pueden necesitar más minutos de cocción que las patatas. Por otro lado, podemos cocinar las judías al vapor, en el práctico estuche de Lékué o en una vaporera.

Cortamos la cebolla en juliana y la introducimos junto a la berenjena (entera) en una bandeja y al horno. Cuando esté tostadita y la berenjena empiece a arrugarse, estarán listas.

Dejaremos enfríar todos los ingredientes hasta que su temperatura nos permita manipularlos, llegado el momento pelamos las remolachas, las patatas, la berenjena y las cortamos a daditos.

Colocamos las virutas de jamón sobre papel de horno y las horneamos hasta conseguir que queden crujientes. Vigilad el tiempo! Si el horno está bien caliente solo se necesitan un par de minutos.

Lo mezclamos todo en un bol, excepto las judías, salpimentamos y añadimos una cucharadita de mostaza. Esta vez utilizamos una versión con cassis que nos trajeron de Dijon para seguir jugando con la misma gama de colores morados. Para servirlo, utilizamos unas cuantas judías en la base, encima nuestro aro de emplatar, lo llenamos con la ensaladilla y retiramos.

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